El gobierno de la CDMX reaccionó tarde ante los problemas por las concentraciones mundialistas
El ambiente mundialista en la Ciudad de México se tiñó de luto tras el fallecimiento de cuatro personas en los festejos callejeros. Ante esto, la diputada panista Liz Salgado alzó la voz para señalar que las autoridades capitalinas actuaron a marchas forzadas. Según la legisladora, la conferencia oficial previa al último partido en el Azteca solo confirmó que el gobierno reaccionó al problema en lugar de prevenirlo.
Salgado, quien encabeza la Comisión de Protección Civil en el Congreso local, afirmó que el despliegue de policías y ambulancias anunciado de última hora debió estar listo desde el primer día. Para la oposición, un listado de acciones improvisadas no equivale a una verdadera estrategia de gestión de riesgos, dejando en evidencia la falta de planeación para un evento de tal magnitud.
Uno de los puntos más criticados fue que las autoridades alegaran que el Paseo de la Reforma no estaba contemplado para los festejos masivos. La diputada calificó esto como un argumento insostenible, ya que el propio gobierno instaló pantallas gigantes y promovió la asistencia de miles de aficionados en partidos anteriores, volviendo el escenario totalmente previsible.
La panista también lamentó la falta de coordinación metropolitana, pues el operativo se presentó sin incluir formalmente a las alcaldías donde se concentraron las mayores multitudes. A su parecer, controlar un solo monumento como el Ángel de la Independencia es ignorar la magnitud de un fenómeno urbano que mueve a kilómetros de personas.
Finalmente, la legisladora recordó que el PAN llevaba más de un año advirtiendo sobre estos riesgos institucionales. Subrayó que la protección civil existe porque las multitudes no se comportan de forma individual, por lo que el Estado no puede simplemente pedir prudencia a los ciudadanos y deslindarse de su obligación principal de diseñar entornos seguros.
Gobernar no debería consistir en aprender lecciones a base de tragedias que pudieron evitarse con un poco de anticipación. El éxito de la gestión pública se mide por los incidentes que se logran prevenir, no por la espectacularidad de los operativos que se despliegan cuando el daño a las familias ya está hecho.
Opinión Editorial: Ofrecer soluciones hasta que el agua llega al cuello es el sello de la casa en la burocracia capitalina. La pasión del Mundial no justifica la ceguera de un gobierno que prefirió la foto de la pantalla gigante antes que la seguridad de los aficionados.


