La delgada línea entre derecho y caridad/ El valor de la congruencia
Editorial Sferapolítica
La delgada línea entre derecho y caridad
La reactivación de los albergues en Guanajuato es una bocanada de aire fresco y una muestra de sensibilidad necesaria por parte de la Secretaría de Salud y el “Nuevo Comienzo”. Reconocer que la salud del paciente incluye el bienestar de su familia es un paso hacia un humanismo tangible. Sin embargo, el PAN debe cuidar una contradicción latente: el sistema de salud público no puede recargar su eficiencia en el voluntariado.
Si bien el trabajo del CEPAV y la sociedad civil es loable y heroico, el Estado debe garantizar que estos albergues tengan presupuesto fijo y operativo garantizado, y no que vivan de la “buena voluntad” o del altruismo de las señoras de los patronatos. La dignidad del ciudadano no debe depender de la caridad, sino de la justicia social institucionalizada. Que el voluntariado sea el plus, no el pilar que evita el colapso.
El valor de la congruencia
La defensa que hace el PAN CDMX de la diputada Laura Álvarez es necesaria y justa. Señalar la violencia política, especialmente cuando proviene de quienes presiden comisiones de igualdad, es un deber ético, no solo partidista. Sin embargo, para que esta indignación tenga peso y credibilidad a largo plazo, Acción Nacional debe cuidar que la defensa de la mujer sea una convicción permanente y no una estrategia reactiva frente a Morena.
Para diferenciarse realmente y recuperar la confianza ciudadana, el PAN debe ser el ejemplo vivo de lo que exige: que al interior de sus propias filas, el mérito y la trayectoria de sus militantes sean los únicos blindajes necesarios. La ciudadanía observa y exige que las palabras valientes de hoy se avalen con una cultura interna intachable mañana. La congruencia es el activo político más valioso y el más difícil de mantener.


