LA POLÍTICA DEBE SER UN VEHÍCULO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL, NO UN ESCENARIO PARA LA COMPETENCIA INDIVIDUAL Por Osmar Flores Martínez
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“Acción Nacional, no está para medir fuerzas a ver qué liderazgo es o no el fuerte. Son tiempos de unidad, de llamar al trabajo y la reflexión, el destino nos hace un llamado común que debemos atender.”
En momentos cruciales, como los que atraviesa nuestro país, el panorama político demanda algo más que luchas internas por el poder. Es esencial que los miembros de Acción Nacional pongan a un lado las divisiones y se concentren en lo que realmente importa: el bienestar y el futuro de México. Hoy, más que nunca, es urgente que el partido recupere su esencia de servicio, de trabajo en equipo, y de compromiso con los valores que lo han caracterizado.
La política debe ser un vehículo para la transformación social, no un escenario para la competencia individual. En este sentido, los intereses personales o los debates sobre qué liderazgo es el más fuerte no deben ser el motor que impulse a Acción Nacional, sino la visión común de un México más justo, democrático y próspero.
El llamado a la unidad es necesario porque, solo con ella, podremos superar las adversidades que se nos presentan. No es el momento de destacar lo que nos separa, sino lo que nos une. El liderazgo, lejos de ser una batalla por el poder, debe ser una oportunidad para servir y orientar a la sociedad, ofreciendo soluciones prácticas a los problemas que enfrenta nuestra gente.
La reflexión es el primer paso para construir un futuro más sólido. Reflexionar sobre lo que realmente significa ser parte de Acción Nacional, es cuestionarnos cómo podemos mejorar, qué hemos aprendido de nuestros errores y cómo podemos adaptarnos a los nuevos tiempos sin perder nuestra identidad. No podemos perder de vista los principios que nos han guiado, pero tampoco podemos quedarnos anclados en el pasado. El futuro requiere de un PAN renovado, pero sin traicionar sus ideales.
Es tiempo de actuar, pero con sensatez, con humildad y, sobre todo, con la certeza de que todos tenemos un papel crucial en la construcción de un México mejor. La unidad no solo es deseable, es necesaria para enfrentar los retos del presente y construir las bases del mañana. Solo así, trabajando juntos, podremos ser el vehículo de transformación que nuestra nación necesita.