Lo que viene dependerá de todos y cada uno de nosotros

Por ESTHER QUINTANA SALINAS.- “Existen circunstancias en que la audacia es la verdadera prudencia”: Camillo Benso
Se ha armado la de Dios es Cristo en nuestra entidad federativa con motivo de la alianza ELECTORAL en la que dos de sus integrantes han sido adversarios políticos históricos: El PAN y el PRI. En las redes no se han hecho esperar comentarios de todo tipo en los que están expuestas las posiciones de quienes están a favor y quienes no lo están. Entre quienes no aceptan esta unión llueven las decepciones y las descalificaciones en todos los tonos. Y son válidas. No es fácil digerir una alianza, repito, entre quienes han sido gobierno por décadas con todo lo que ello implica y quienes han sido sus críticos y oponentes principales. Y no obstante, dadas las actuales circunstancias, hoy Coahuila demanda un frente común para detener el avasallamiento de una izquierda que infortunadamente no es la pensante, la que construye acuerdos y fortalece la nación que gobierna.
Me parece relevante dejar bien claro lo que es una coalición electoral. Se refiere a la unión de fuerzas políticas que formalizan un convenio para concurrir a una elección. En el Código Electoral de Coahuila se regula esta figura jurídica de los artículos 71 al 76. Si usted los lee se acaban especulaciones. Una de sus características sustantivas es su carácter temporal, lo que explica que, más allá de la unificación de la representación ante los órganos electorales para todo lo relativo al acto electoral en cuestión, los partidos miembros conservan su individualidad, autonomía, personalidad y registro, distinguiéndose así, de las uniones o fusiones de carácter permanente que implican el surgimiento de un nuevo partido con la disolución o extinción de los partidos miembros (unión) o, por lo menos, la extinción de alguno de los partidos involucrados y su incorporación a otro (fusión).
En el artículo 73 del Código en cita se establecen las obligaciones de aquellos partidos que decidan ir en coalición, verbi gratia: Acreditar que la coalición fue aprobada por el órgano de dirección partidista que establezcan los estatutos de cada uno de los partidos políticos coaligados, que los órganos partidistas respectivos de cada uno de los partidos políticos coaligados aprobaron, en su caso, la postulación y el registro de determinada candidatura para la elección de la Gubernatura; asimismo, para las diputaciones de mayoría relativa y cada partido en lo particular, no la coalición, las listas de candidaturas a diputados de representación proporcional, entre otras.
Y el 74 es contundente: En el caso de coalición, independientemente de la elección para la que se realice, cada partido conservará su propia representación en los consejos del Instituto y ante las mesas directivas de casilla. Y en el 75 lo que debe de contener el convenio de coalición. Por favor léanlos, en su calidad de ciudadanos, coadyuvará a normar su criterio y apuntalar la decisión que tomen en las urnas.
Los cambios que se han venido dando en los últimos tiempos en la competencia electoral sin duda que han impactado al sistema de partidos y plantean un nuevo escenario en el que se da la lucha por el poder. Las alianzas son nada más y nada menos que un reflejo de alta competitividad que ha llevado a los partidos a abrirse a acuerdos electorales para garantizar resultados y posiciones en el ámbito de la representación pública. Estos acuerdos entre fuerzas políticas opositoras como es el caso del PAN y el PRI, en Coahuila aumentan las expectativas de victorias en un modelo político en el que la población está claramente fragmentada.
Si se revisa la plataforma electoral común encontrarán que se sustenta en bases que dignifican la competencia político-electoral, en el ofrecimiento de un proyecto público que devuelva la confianza en los procesos eleccionarios. Coahuila ha sido desde siempre priista porque así lo ha querido la mayoría de los coahuilenses, y en esa mayoría incluyo a quienes votan por ese partido y también a los que no votan. Es muy fácil criticar, lo difícil es moverte para que no siga sucediendo. La coalición electoral no te constriñe a quedarte callado, ni a hacerte priista, ni al priista hacerse panista o perredista. Nomás faltaba. Nuestros derechos fundamentales son intocables.
Quienes hoy estamos a favor de esta coalición electoral tenemos clara la responsabilidad que implica, mi partido sabe lo que se está jugando. Vamos a salir a promover el voto a favor de Acción Nacional, vamos a comprometernos en el cumplimiento de lo ofrecido, vamos a ir juntos con el PRI y el PRD porque Coahuila lo vale. Esta coalición tiene, debe de ser necesariamente con la sociedad. Es la sociedad la que va a definir qué quiere para Coahuila. Las alianzas son indispensables y necesarias en momentos históricos de las naciones. Aliarse con impensables es perfectamente válido, la historia nos da muchos ejemplos, tomo dos: Rusia y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, fue la manera de derrotar a Hitler. Chile, la izquierda y la derecha para detener la infausta dictadura de Augusto Pinochet.
O nos renovamos o nos morimos, como apuntaba mi admirado Miguel de Unamuno, es asunto de vida o muerte para cualquier partido político que pretenda seguir siéndolo. En el PAN lo tenemos bien claro.