Lo público ya no es público, lo privado ya no es privado. Por Marcos Pérez Esquer
El nuevo tiempo mexicano nos ofrece una paradoja fascinante: cada vez sabemos menos del gobierno y, en cambio, el gobierno quiere saberlo todo de nosotros. Como si se tratara de una distopía tecnocrática de bajo presupuesto, se cocina a fuego lento -pero constante- un entramado


